El avance del entorno digital nos ha traído infinitas ventajas, pero también ha abierto la puerta a formas de delincuencia que evolucionan a una velocidad de vértigo. Hoy en día, términos como estafas de inversión, suplantaciones de identidad, fraudes bancarios, falsos intermediarios o supuestos servicios de recuperación de fondos forman parte de un panorama cada vez más enrevesado y difícil de capear para cualquier ciudadano.

En este delicado escenario, CriminaLaw, nuestro despacho criminológico especializado en derecho penal y liderado por Gabriel Tirado Gómez, ha sido recientemente citado por Europa Press a raíz de una problemática que nos preocupa especialmente: las personas que, tras sufrir un ciberfraude inicial, vuelven a caer en la trampa cuando intentan recuperar su dinero.

El peligro silencioso: el Recovery Scam

La información difundida por el medio, que puedes ver al completo en la publicación original de Europa Press, pone sobre la mesa una realidad escalofriante: alrededor del 40% de las víctimas de una estafa digital vuelve a sufrir otro fraude durante el proceso de búsqueda de sus fondos perdidos, un fenómeno conocido en el sector como Recovery Scam (estafa de recuperación). La publicación recoge incluso casos límite en los que una misma persona ha llegado a ser engañada de forma consecutiva hasta siete veces.

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Esta situación demuestra algo que va mucho más allá de la simple pérdida económica. Refleja la enorme situación de vulnerabilidad, desesperación y desprotección en la que se queda una persona tras ser víctima de un engaño telemático, convirtiéndose en el blanco perfecto para redes sin escrúpulos que se hacen pasar por falsos expertos en ciberseguridad o bufetes milagrosos.

Compromiso con la prevención y la divulgación

Nuestra aparición en un medio de referencia como Europa Press no hace más que consolidar la labor diaria que realizamos desde CriminaLaw: concienciar, advertir y ofrecer una respuesta firme frente a las nuevas formas de criminalidad digital.

Frente al engaño sistemático y la improvisación, la clave siempre es la misma: rigor técnico, análisis especializado y prevención activa para evitar que un susto digital se convierta en una pesadilla recurrente.

Gabriel Tirado Gómez: una visión criminológica ante las nuevas formas de fraude

Al frente de CriminaLaw está Gabriel Tirado Gómez, un apasionado del estudio del delito: criminólogo graduado por la Universidad de Málaga, con un Máster en Ciencias Criminológicas y Seguridad por la Universidad de Granada, y actualmente volcando toda esa experiencia como doctorando en Criminología en esta misma institución.

Lejos de quedarse en la teoría académica, su trayectoria une a la perfección el mundo del derecho penal con el análisis real y multidisciplinar de la delincuencia. Para él, ver una estafa digital simplemente como «una pérdida de dinero» es quedarse en la superficie. Detrás de cada ciberdelito hay una red invisible de factores tecnológicos, legales, sociales y, sobre todo, psicológicos.

«El fraude no siempre termina cuando se realiza la primera transferencia. En determinados casos, ese momento puede convertirse en el comienzo de una nueva fase de victimización. Por eso resulta esencial actuar con método, preservar las evidencias y evitar decisiones precipitadas ante quienes prometen recuperar el dinero de forma inmediata.»

Esta advertencia resume a la perfección el gran peligro de la ciberdelincuencia moderna: los estafadores saben jugar con el miedo, la urgencia y la vulnerabilidad de quienes acaban de sufrir un golpe, utilizando esa desesperación para tenderles una segunda trampa de la que es muy difícil escapar.

El Recovery Scam: cuando intentar recuperar lo perdido te vuelve a meter en la boca del lobo

Caer en una estafa digital es un mazazo difícil de digerir. Lo normal, en esos primeros días de desesperación, es volverse loco buscando en Google, en foros o en redes sociales cualquier atisbo de esperanza para ver si hay forma de recuperar el dinero.

Y es justo ahí, en pleno momento de vulnerabilidad, donde los timadores atacan de nuevo.

De la nada surgen perfiles que se hacen pasar por supuestos investigadores privados, agencias internacionales de recuperación de fondos o supuestos expertos en ciberseguridad que te prometen, mano de santo mediante, que van a cazar a los estafadores y te devolverán cada euro.

La trampa está montada con precisión quirúrgica. Empiezan con un discurso ultra convincente y, poco a poco, te van enredando pidiendo pequeños pagos previos: que si una tasa de tramitación internacional, que si una comisión por desbloquear los fondos retenidos, que si un arancel técnico… Al final, el pez muerde el anzuelo una segunda vez.

Por eso, llegado este punto, ya no vale solo con rascarse la cabeza y analizar cómo fue el engaño inicial. El verdadero trabajo pasa por diseccionar todo lo que hay sobre la mesa: qué huellas digitales guardas, qué transferencias se hicieron, qué mensajes te mandaron esos falsos rescatadores y qué cortafuegos hay que levantar urgentemente para que no te vuelvan a pillar por el mismo flanco.

En CriminaLaw tenemos muy claro que, frente a una delincuencia que muta tan rápido y juega tan bien con la psicología de la víctima, quedarse en la superficie de la norma no sirve de nada. Hay que mirar el problema desde todos los ángulos posibles.

No borres nada: la importancia vital de preservar las pruebas

Cuando te das cuenta de que te han timado, el primer impulso suele ser querer borrar todo rastro del móvil, cerrar el correo o intentar olvidar la pesadilla cuanto antes. Gran error.

Tal y andamos advirtiendo desde CriminaLaw y como bien recogía el reportaje de Europa Press, lo primero y más urgente que debes hacer es blindar cada pista que tengas. Esas migas de pan digitales son las que van a permitir armar una defensa real.

¿Qué hay que guardar a buen recaudo? Absolutamente todo:

  • Capturas de pantalla de las conversaciones.
  • Correos electrónicos, chats de Telegram o WhatsApp.
  • Los justificantes de las transferencias bancarias.
  • Los números de teléfono desde los que te llamaban.
  • Las direcciones de criptomonedas o los perfiles falsos que utilizaban los timadores.

Ahora bien, en este terreno digital los rastros vuelan y a veces una simple captura no basta. Es aquí donde entra en juego la artillería pesada técnica: contar con un buen perito judicial informático que se encargue de certificar, extraer y proteger esas pruebas digitales de forma legal y segura (sobre todo si hay de por medio análisis de dispositivos, archivos o complejos rastreos telemáticos).

Es esta combinación exacta: criminología, derecho penal de primer nivel y soporte tecnológico, lo que marca la diferencia entre dar palos de ciego o construir un muro de contención sólido. Frente a un engaño telemático, la improvisación se paga cara; lo inteligente es ponerse en manos de abogados especialistas en estafas que sepan exprimir cada detalle del caso y trazar los pasos correctos desde el primer minuto.

Más allá de la cartera: el profundo impacto psicológico de la estafa

Una de las radiografías más duras que dejó la intervención de CriminaLaw en Europa Press tiene que ver con algo de lo que casi nunca se habla en los juzgados: el daño invisible.

No estamos hablando sólo de números rojos en la cuenta del banco. Según los datos que el despacho trasladó al medio, el 90% de las víctimas sufre secuelas psicológicas reales tras pasar por una experiencia así.

Vergüenza por haber caído en el engaño, un sentimiento de culpabilidad asfixiante, episodios de ansiedad, pánico absoluto a volver a confiar en nadie o esa urgencia desesperada por recuperar el dinero perdido. Ese cóctel emocional es, precisamente, el caldo de cultivo que los ciberdelincuentes del Recovery Scam huelen a la legua para volver a atacar.

Para Gabriel Tirado Gómez, dejar de lado este factor es un error de bulto a la hora de entender cómo funciona la delincuencia actual:

«No debemos analizar a la víctima únicamente a partir de cuánto dinero ha perdido. Detrás de una estafa puede existir un impacto personal y emocional considerable. Entender ese proceso de victimización ayuda también a comprender por qué determinadas personas vuelven a confiar en quienes les prometen recuperar lo perdido.»

Esa es exactamente la brújula que guía el día a día en CriminaLaw: mirar los expedientes completos. Porque para desenredar un fraude digital no basta con aplicar la ley en frío; hay que entender el engranaje criminológico, humano y psicológico que ha permitido que el engaño cale tan hondo.

Divulgar para frenar el golpe: la mejor barrera contra el fraude

Que un medio de la magnitud de Europa Press ponga el foco en el trabajo de CriminaLaw no es solo una buena noticia a nivel de visibilidad; es, sobre todo, una oportunidad de oro para cumplir con algo que consideramos una obligación: salir a la calle (y a las pantallas) a explicar cómo operan estos timadores.

Los ciberdelincuentes cambian de estrategia cada dos por tres. Por eso, guardar el conocimiento especializado dentro de los despachos o en los círculos académicos ya no sirve de nada. Hay que bajarlo a tierra, explicar a pie de calle cuáles son las nuevas trampas, enseñar a cazar las señales de alarma y dar herramientas para que nadie vuelva a caer en el error de soltar ni un céntimo.

Para Gabriel Tirado, esta labor de altavoz y concienciación va en el ADN de cualquier profesional que se tome en serio el estudio de la delincuencia.

Entender la criminología de verdad significa no cruzarse de brazos esperando a que el daño esté hecho y el expediente llegue a la mesa del juzgado. Su papel real tiene que estar antes: previniendo, destripando los patrones de los estafadores y cortando de raíz la temida revictimización.

Aparecer en medios como Europa Press consolina nuestra forma de entender el oficio: uniendo el rigor de la abogacía penal, la radiografía criminológica y una divulgación clara y sin rodeos frente a la ciberdelincuencia que más nos está azotando hoy en día.

Sobre CriminaLaw

En CriminaLaw rompemos con el concepto tradicional de bufete. Somos un despacho criminológico especializado en derecho penal que trabaja a través de una red multidisciplinar de expertos, todo ello coordinado de cerca por el criminólogo Gabriel Tirado Gómez.

No hay dos casos iguales, y por eso nuestra metodología huye de las soluciones en cadena: diseccionamos cada expediente de forma individualizada, combinando la visión jurídica con el análisis criminológico para dar una respuesta real y certera a los delitos más complejos.

Al frente del proyecto está Gabriel Tirado Gómez: graduado en Criminología por la Universidad de Málaga, con un Máster en Ciencias Criminológicas y Seguridad por la Universidad de Granada, y actualmente cerrando su etapa como doctorando en Criminología en esta misma universidad. Su experiencia abarca desde el trabajo diario sobre el terreno hasta la elaboración de informes criminológicos avanzados y el estudio a fondo de la delincuencia actual.

Si necesitas saber más sobre cómo trabajamos, cuáles son nuestras áreas de especialización o quieres ponerte en contacto con nuestro equipo, puedes echar un vistazo en la web de nuestro despacho criminológico.