
Tortura por Deepfake: IA y Delitos contra la Reputación de la Mujer
Análisis de la tortura por deepfake y la IA usada para dañar la reputación de mujeres. Conoce el marco legal en España y la defensa criminológica en CriminaLaw.


El lado oscuro de la innovación tecnológica
El avance de la Inteligencia Artificial ha traído consigo herramientas revolucionarias, pero también ha abierto la puerta a formas de violencia extremadamente sofisticadas. El 13 de enero de 2026, una noticia de RTVE puso sobre la mesa un término devastador: la "tortura por deepfake". No se trata de un simple montaje fotográfico; es el uso de algoritmos avanzados para crear vídeos y fotos de contenido sexual explícito, utilizando el rostro de mujeres sin su consentimiento para destruir su reputación y salud mental.
En CriminaLaw, abordamos este fenómeno no solo como un fallo en la ciberseguridad, sino como una nueva frontera de la delincuencia de género. Como despacho con enfoque criminológico, entendemos que el impacto de estas imágenes sintéticas es tan real como el de la violencia física, y requiere una respuesta legal contundente que combine el Derecho Penal con la ciencia del comportamiento criminal.
I. ¿Qué es la Tortura por Deepfake y por qué es un delito?
La tortura por deepfake consiste en la generación de material audiovisual falso pero hiperrealista. El objetivo principal no suele ser el lucro económico, sino el ejercicio de poder, la humillación y el control sobre la víctima. Desde la criminología, identificamos este acto como una forma de ciberviolencia de género.
Jurídicamente, en España, estas conductas encuentran encaje en varios tipos delictivos. El Código Penal ha evolucionado para castigar la difusión de imágenes que menoscaben gravemente la intimidad (el conocido caso de la "sextorsión" o "revenge porn"), pero la IA añade una capa de complejidad: la víctima nunca se tomó esa foto. A pesar de ser material sintético, el daño a la dignidad y al honor es punible bajo las últimas reformas que castigan la elaboración de contenido sexual falso mediante IA.
II. El Perfil del Agresor: Del control social a la venganza digital
Desde el análisis criminológico de CriminaLaw, observamos que los agresores suelen responder a patrones de control. En muchos casos, se trata de ex parejas que utilizan la tecnología para prolongar el maltrato tras la ruptura. En otros, son comunidades digitales que ven en la mujer un objeto de cosificación y burla.
El uso de deepfakes permite al agresor mantener un anonimato relativo, lo que reduce su percepción de riesgo y aumenta su audacia. La "tortura" reside en la permanencia del contenido: una vez que el vídeo entra en la red, la víctima siente que su imagen ya no le pertenece, lo que genera un estado de ansiedad constante y una sensación de indefensión aprendida.
III. Impacto Victimológico: La destrucción de la reputación
A diferencia de otros delitos, el deepfake ataca el núcleo de la identidad de la mujer. La noticia de RTVE destaca cómo estas víctimas sufren un aislamiento social inmediato. El estigma, aunque la imagen sea falsa, persiste. La mente humana procesa las imágenes de forma emocional; aunque racionalmente sepamos que es un montaje, la huella visual deja una marca en la percepción pública de la víctima.
En el despacho, trabajamos con el concepto de victimización secundaria. El proceso judicial puede ser traumático si no se gestiona con sensibilidad criminológica. Es vital que jueces y fiscales entiendan que el material sintético causa un daño moral irreparable en el ámbito laboral, familiar y personal de la mujer afectada.
IV. El Marco Legal en 2026: Leyes contra la IA maliciosa
España ha sido pionera en intentar regular los abusos de la IA. La legislación actual castiga no solo a quien crea el deepfake sexual, sino también a quien lo difunde a sabiendas de su falsedad. El consentimiento es el eje sobre el que pivota la legalidad: cualquier uso de la imagen de una persona para fines sexuales sin su aprobación expresa es constitutivo de delito.
Además, la nueva Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea impone obligaciones de transparencia a las plataformas. Sin embargo, el reto sigue siendo la velocidad de la tecnología. Los peritajes informáticos son esenciales para demostrar la trazabilidad del contenido y la intención de causar daño (el dolo), elementos clave para una condena firme.
V. Criminología Ambiental y Prevención Digital
¿Podemos prevenir la tortura por deepfake? Desde la Criminología Ambiental, analizamos el "espacio digital" como un lugar de oportunidad delictiva. Para reducir los riesgos, es fundamental la educación digital y la protección de nuestra huella biométrica.
En CriminaLaw recomendamos:
Realizar auditorías de presencia online para detectar material sospechoso de forma temprana.
Configurar perfiles de alta privacidad para evitar que algoritmos de "raspado de datos" obtengan fotos de alta resolución que puedan usarse para entrenar IAs maliciosas.
Denunciar inmediatamente ante las plataformas y las autoridades para activar los protocolos de retirada urgente de contenido.
VI. La Responsabilidad de las Plataformas y el Estado
La noticia señala que el Estado debe ser garante de la seguridad digital. Las redes sociales no pueden ser cómplices pasivos de la destrucción reputacional de las mujeres. La exigencia de filtros que detecten y bloqueen la subida de contenido sexual sintético no consentido es una batalla legal que estamos librando hoy.
La responsabilidad civil de las empresas tecnológicas es un área en expansión. Si una plataforma permite la difusión viral de un deepfake sexual tras haber sido notificada, puede ser considerada responsable subsidiaria del daño causado.
VII. El Papel de CriminaLaw en la Defensa de las Víctimas
Enfrentarse a un caso de deepfake requiere un equipo multidisciplinar. No basta con presentar una denuncia; hace falta un peritaje que certifique que la imagen es falsa y un análisis criminológico que explique al juez la gravedad del acoso sufrido.
Nuestra metodología une la ciencia forense con la defensa penal de vanguardia. Entendemos que la tecnología es el arma, pero el delito es humano. Por ello, nuestra estrategia se centra en la restauración de la imagen pública de la víctima y en la persecución implacable del autor, buscando no solo la cárcel, sino la eliminación total del contenido de los servidores.
Conclusión: Hacia una justicia digital con rostro humano
La tecnología nunca debería ser un instrumento de tortura. La noticia de la IA utilizada para destruir a las mujeres es una advertencia de los peligros que enfrentamos si la ley no camina al ritmo de la innovación. En la era de la IA, el derecho a la propia imagen y a la dignidad es más sagrado que nunca.
En CriminaLaw, estamos comprometidos con la defensa de quienes han visto su vida alterada por un algoritmo malintencionado. La justicia debe evolucionar para que ningún deepfake pueda apagar la voz o destruir la reputación de una persona.
¿Has sido víctima de una suplantación de identidad mediante IA o alguien ha difundido imágenes tuyas manipuladas sin tu consentimiento? En CRIMINALAW somos especialistas en delitos tecnológicos y violencia digital. Combinamos la técnica jurídica con la ciencia criminológica para recuperar tu reputación y llevar a los responsables ante la justicia. No sufras en silencio detrás de una pantalla; cuenta con una defensa experta que entiende el código y la ley. Contáctanos hoy para una asesoría estratégica confidencial.

